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La Falsa Alarma Presupuestal del Sistema Electoral Peruano: Presupuestos Récord y el Mito del Déficit para las Elecciones 2026

Frente a las recientes alertas de desfinanciamiento para las elecciones de 2026, el análisis técnico revela que el Sistema Electoral peruano cuenta con asignaciones presupuestales históricas y no justificadas en inversión tecnológica. Al mes de julio, la ONPE, el JNE y el RENIEC registran en promedio apenas un 50% de ejecución de sus millonarios recursos, demostrando una amplia holgura financiera. Esta crisis fabricada encubre una gestión ineficiente que concentra más del 97% de los fondos en gasto corriente inercial, estancando la urgente modernización del escrutinio. Resulta imperativo exigir rendición de cuentas a los gestores públicos y desmentir alarmismos que solo buscan justificar el despilfarro estructural y retrasar la implementación del Voto Electrónico.

(colaboraccion.pe. Lima, Perú, 9 de julio de 2026). Recientemente, los titulares del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la
Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) han encendido las alarmas ciudadanas al advertir un supuesto déficit presupuestal que pondría en riesgo las Elecciones de 2026. Incluso, han deslizado la amenaza de paralizar la impresión de los DNI o aplazar los comicios. Sin embargo, un análisis riguroso demuestra que esta narrativa carece de sustento técnico: el incremento histórico de recursos de estas entidades no se ha traducido en la esperada modernización tecnológica ni en mayor eficiencia, perfilándose más como una declaración política orientada a encubrir deficiencias estructurales de gestión.

La Realidad de las Cifras: Un Sistema Electoral Bañado en Recursos

Contrario a la imagen de precariedad, el Sistema Electoral peruano atraviesa una expansión presupuestal histórica sin precedentes. En 20 años, el presupuesto de la ONPE se multiplicó 45.4 veces, proyectando un Presupuesto Institucional Modificado (PIM) histórico de S/ 1,777 millones para el 2026. A la par, el JNE presenta un crecimiento de 15.45 veces (PIM récord de S/ 622 millones) y el RENIEC de 3.92 veces.

 El problema de fondo no es la escasez de fondos, sino la pésima calidad del gasto público. El 97.4% del presupuesto de la ONPE y el 97.98% del JNE son absorbidos por «Actividades», concentrando el capital en planillas temporales, servicios y consultorías. Basta señalar que, solo durante el periodo 2020-2026, la ONPE ha administrado un presupuesto acumulado de S/ 4,519 millones bajo este mismo modelo inercial.

 La Paradoja de la Ejecución a Julio 2026

El argumento del «desfinanciamiento» se debilita drásticamente al auditar el ritmo y la composición del gasto institucional. Al analizar los Presupuestos de Actividades 2026, es sumamente crítico evidenciar que, al corte de julio, la ONPE, el JNE y el RENIEC solo han avanzado en promedio el 50% de su ejecución presupuestal. Este considerable rezago en el devengado semestral confirma que las tres entidades cuentan con liquidez más que suficiente para afrontar holgadamente los comicios de octubre.

 Lo alarmante es el destino de esos fondos disponibles: la ONPE concentra el 95.32% de su gasto operativo en «Bienes y Servicios», mientras que el JNE y el RENIEC asfixian su presupuesto en cargas inflexibles de «Personal y Pensiones». Esta radiografía revela una maquinaria estatal pesada y enfocada casi exclusivamente en la operatividad manual, sin sentar bases tecnológicas de largo plazo. 

Figura N° 1 Presupuesto Púbico de la ONOE (Fuente: Amigable MEF) 

La gráfica revela un crecimiento histórico e inercial del presupuesto total de la ONPE impulsado casi exclusivamente por el gasto en actividades operativas. Esta severa asimetría evidencia una nula priorización de proyectos de inversión pública, estancando su modernización frente a otras entidades.

Una Maquinaria Burocrática que Huye a la Innovación

El desbalance estructural se hace insostenible al observar la nula vocación por la modernización. Mientras asfixian su liquidez en planillas, la ONPE y el JNE destinan un marginal 2.6% y 2.02% a Proyectos de Inversión, respectivamente, arrastrando niveles de ejecución deficientes (apenas 29.14% en la ONPE). La ineficacia es tan profunda que, según el Banco de Proyectos de INVIERTE.PE, desde 2017 a la fecha la ONPE solo ha logrado registrar 1 Perfil y 2 IOARR, evidenciando la carencia absoluta de una Unidad Formuladora ágil capaz de activar proyectos TIC. 

La democracia peruana se ha convertido en un aparato innecesariamente caro pero tecnológicamente primitivo. Crecieron las planillas, pero el ciudadano sigue sujeto a procesos logísticos vulnerables, esperando actas impresas propensas a errores o manipulación (como la crítica serie 90K). 

Las advertencias de desfinanciamiento son, por tanto, un distractor político. Reclamar mayores inyecciones de capital manteniendo millonarios saldos operativos sin ejecutar exige una sanción moral a la gestión administrativa. Es imperativo devolverle al sistema electoral la lógica de la eficiencia: congelar inmediatamente el crecimiento del Presupuesto de Actividades, reorientar el gasto corriente excedente hacia la innovación digital y comprender que más presupuesto debe significar elecciones auditables, modernas y trazables, no el financiamiento inercial de la burocracia.