Análisis epidemiológico a través del SINADEF demuestra cómo la siniestralidad vial supera a la delincuencia nacional. Se expone la gravedad en regiones como Madre de Dios y Puno frente al foco mediático capitalino. Ante ello, es necesario plantear una estrategia basada en datos para la asignación eficiente del gasto.
(colaboraccion.pe. Lima, Perú – 22 de julio de 2026). En nuestra entrega previa, abordamos la asfixiante asimetría fiscal que concentra la recaudación en Lima, limitando al interior del país. Sin embargo, la arquitectura del orden interno padece otra patología institucional igual de grave: el sesgo en la medición epidemiológica de la muerte. Para diseñar políticas públicas eficientes, es fundamental examinar con rigor técnico las estadísticas oficiales y entender cómo se distribuye el verdadero costo en vidas humanas a lo largo del territorio nacional.
La Importancia del SINADEF
Cualquier aproximación a la seguridad ciudadana y vial en el Perú requiere el análisis cruzado del Sistema Nacional de Defunciones (SINADEF) para deslindar las muertes asociadas a la criminalidad frente a aquellas derivadas de la siniestralidad vial. No obstante, al interpretar estos datos se debe considerar una precisión metodológica importante respecto al sesgo de los fallecimientos «en el acto»
Radiografía Regional: Desmitificando el Centralismo
Al graficar el ratio de fallecidos por cada 100,000 habitantes (2022-2026), el mapa del riesgo letal desbarata el mito de que Lima Metropolitana y Callao concentran las únicas emergencias críticas. Si bien la mayor preponderancia estadística de Lima Metropolitana es lógica al ser el principal centro económico del país, la realidad del interior es devastadora.
El caso más alarmante es Madre de Dios (ratio global de 30.71), seguido por el drama silencioso de las rutas andinas en regiones como Puno. Estos indicadores no solo responden a factores viales, sino que deben leerse integrando otras variables estructurales: dadas sus características socioeconómicas, el alto grado de informalidad, la presencia de economías ilegales y un escaso contingente de la PNP, el control del tránsito en estas zonas es casi nulo o muy bajo. Por otro lado, jurisdicciones como Tumbes y Callao se mantienen como enclaves que exigen respuestas tácticas especializadas frente a la criminalidad urbana.
Reflexión: La Distorsión Mediática
Existe una profunda desconexión entre la narrativa pública y la estadística. Es natural que la televisión y radio a nivel departamental reporten sus incidencias locales habitualmente; sin embargo, los medios de difusión en Lima suelen visibilizar las emergencias viales del interior únicamente cuando alcanzan un grado de magnitud que genera noticia nacional. Esto concentra la atención y los recursos en la capital, invisibilizando que la siniestralidad vial representa una amenaza de altísima letalidad a nivel nacional.
Conclusiones:
Ante este diagnóstico, se propone a las autoridades del gobierno central y subnacionales el diseño y ejecución de una Estrategia Nacional Integral contra la Inseguridad Delincuencial y la Inseguridad Vial. Es necesario que los recursos públicos se administren basándose en la evidencia epidemiológica y los ratios de riesgo, garantizando que el presupuesto se traduzca en prevención inteligente, infraestructura segura y control territorial efectivo en cada región del Perú, superando así la presión de la coyuntura televisiva.
Fuente: Elaboración propia en base a SINADEF e INEI